jueves, 30 de septiembre de 2010

EL PAPELÓN ES EL MEJOR INGREDIENTE (Diario Panorama)

Texto: Alicia Pepe

Omar Pereney, conductor del programa Yo cocinero que transmite Gourmet, habló con PANORAMA desde Caracas. “Entré a la TV por accidente”. La edad no fue impedimento para que Omar Pereney demostrara su talento en la cocina. Con apenas 12 años, se sumó al equipo de trabajo del chef Sumito Estévez en un restaurante de Caracas.

 Tres años después, como simple curiosidad, su padre escribió al canal argentino Gourmet sobre las virtudes culinarias del joven. De inmediato surgió una propuesta para un show dirigido a los adolescentes: Yo cocinero. Con su acento caraqueño asentado con palabras como ‘Chamo’ y ‘Oye vale’, cautiva a la audiencia juvenil con sus sencillas recetas.
Hoy, con 16 años y regresando de grabar la segunda temporada del programa, —que se transmite los lunes por la noche — Pereney comparte su experiencia, vía telefónica desde Caracas:

—¿Cómo nació tu pasión por la cocina?
—Lo mío nació por casualidad, cuando visité con mi papá, un restaurante donde Sumito (Estévez) era el chef. Él, muy amable, nos invitó a conocerlo. Cuando entré a la cocina me atrapó la mecánica del equipo y la velocidad con que se trabaja. Entonces le comenté a Sumito que me gustaba cocinar. No sé si fue por compromiso, pero me respondió: “Cuando quieras vienes y cocinas con nosotros”. A los dos días comencé a trabajar allí.

—¿Cuál fue la reacción de tus padres?
—Aunque nunca hubo rechazo, fue difícil, porque es claro que aún la cocina es un tema medio tabú, porque la sociedad la ve como una carrera artística que no deja ganancias. Sin embargo, conté con el apoyo de mi papá.

—¿Cómo surgió la propuesta de Yo cocinero?
—Mi papá escribió por curiosidad un correo al canal y ellos estaban buscando a cocineros jóvenes. Surgió como una clase de accidente, pero que tenía un propósito muy bonito: incentivar a los adolescentes a cocinar, de manera fácil y posible, a través de una figura fresca y joven.

—¿Fue difícil adaptarse?
Como es un show visto en toda Latinoamérica, no puede enfocarse en comida venezolana. Me tocó presentar recetas criollas pero con productos que se encontraran en cualquier país.

—¿Cuál es tu secreto para enganchar al televidente?
—La mejor forma de mantener cautivado al público es presentar una cocina honesta, con la que se obtengan los mismos resultados en casa.
—¿Qué es lo más significativo del espacio?
—Cuando te encuentras a tus admiradores en la calle y te dicen: ‘¿sabes? me quedó tu receta genial’. Y ésas son cosas que casi nunca ocurren con los programas de cocina.

—Tu receta favorita es...
—Extrañamente no tengo un plato ni una receta favorita. Me encanta comer de todo, y creo que éso tiene que ver con que esté en el oficio.

—¿Y el ingrediente más versátil?
—El papelón es el mejor ingrediente en mi cocina porque su sabor se adapta en cualquier plato. En un restaurante de Buenos Aires me tocó armar un menú rápidamente. Al final me di cuenta que todo tenía papelón. Puedes hacer papelón con limón, arepitas dulces, mandocas y hasta guiso para lomo negro.

—Ya estás grabando la segunda temporada de Yo cocinero. ¿Qué traes de nuevo?
— Es el mismo concepto y continuo con mi lema ‘Si yo puedo, tú puedes’. Lo nuevo de esta temporada es que en tres o cuatro capítulos cocino junto con mi hermana Génesis, que es panadera. Es algo que va a gustar y a inspirar.

—Naciste como un cocinero empírico pero ¿qué tan importante es la teoría?
—El 70 % de la formación de un cocinero surge de los empírico. El otro 30% restante te la da la academia. No tengo títulos, pero siento que soy un cocinero de formación.

—¿Y quieres formarte en alguna academia?
—Sí. me gustaría estudiar en el Culinary Institute of America (CIA), en Nueva York.

—¿Qué le aconsejarías a los chicos que como tú quieren ser cocineros?
—Hoy los chamos tienen todas las herramientas para estudiar. Lo más importante es hacer lo que uno ama, sin temer al qué dirán.

—¿Qué tan apreciada es la gastronomía venezolana?
—No tanto como quisiera. Los chefs locales deberíamos exportar nuestros sabores típicos y lograr que en todo el mundo se use un buen adjetivo para describir la gastronomía de nuestro país.

Fuente: http://www.panorama.com.ve/ (30 de Septiembre de 2010)

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